Regalos de Navidad para profesores que se usan

Los profes guardan la tarjeta. El regalo puede ser algo que usen

· Michel Traj · 6 min de lectura

Una mano coge una galleta de estrella rellena de mermelada de una lata redonda, con una vela encendida y una flor de Pascua detrás.

En la última semana del primer trimestre, casi todos los profesores tienen más tazas de las que podrían usar en toda su carrera. También tienen velas, crema de manos y al menos un objeto que pone «Mejor profe del mundo», con un estilo que no eligieron. Detrás de cada uno de estos regalos hubo una buena intención. Casi todos acaban en un cajón.

El cajón de regalos sin usar no es motivo para saltarse el regalo. Dar las gracias en Navidad después de un trimestre largo es un gesto generoso, y los profesores lo notan. Pero ese cajón sí es motivo para elegir otro tipo de regalo. Elige algo que se abra, se coma, se beba o se comparta, en lugar de algo que solo se guarde por educación.

Regalos de Navidad para profesores de 10 a 15 €

Es suficiente para que una familia dé las gracias a su profesor o profesora, y que tu hijo o hija añada su propia tarjeta.

Regalos de Navidad para profesores de 15 a 25 €

Para un agradecimiento más grande, o para dos familias que se reparten el gasto.

¿Cuál es el mejor regalo de Navidad para un profesor o una profesora?

Una tarjeta escrita a mano con una frase concreta de tu hijo o hija, y algo pequeño que se consuma. Un buen té, chocolate del bueno o una lata de galletas para la sala de profesores funcionan muy bien. Los profesores guardan la tarjeta. Disfrutan de la comida o la bebida sin tener que buscarle un hueco en la estantería.

La tarjeta merece un poco de cuidado, porque es la parte que más se suele hacer con prisas. Los profesores guardan las tarjetas durante años. Lo que hace que valga la pena guardar una es una sola frase sincera. No «gracias por todo», sino «gracias por poner voz de dinosaurio en la hora del cuento» o «ya me sé la tabla del nueve». Pregunta a tu peque qué le ha gustado de la clase este trimestre. Escribe lo que diga de verdad, palabra por palabra. Si ya sabe escribir, que lo escriba sin ayuda, aunque tenga faltas de ortografía.

Con una tarjeta así, el regalo puede ser pequeño. Una buena tarjeta con un regalo modesto se recuerda mucho más tiempo que un regalo caro con solo una firma.

¿Qué es lo que más les gusta a los profesores como regalo?

A los profesores les gustan las cosas que disfrutan pero que no se comprarían, y las que se consumen. Al final del primer trimestre, al profesorado le falta tiempo y sueño, no objetos. Por eso el mejor regalo no pide nada a cambio. No necesita espacio, ni que se exponga, ni una nota de agradecimiento de vuelta.

El té y el chocolate son las respuestas obvias, y son obvias porque aciertan. La clave está en comprar una versión mejor que la que ya hay en el armario de la sala de profesores. Un té navideño a granel convierte un recreo de diez minutos en un descanso de verdad.

Con el chocolate pasa lo mismo. Una sola cosa pequeña y bien hecha es mejor que una caja surtida del tamaño de una bandeja.

A los profesores también les gusta un regalo que sea simplemente bonito, más que uno con temática escolar. Una manzana, un eslogan o un juego de palabras con «dar clase» demuestran que sabes en qué trabajan. Un buen objeto de diario demuestra que has pensado en la persona, y cuesta lo mismo.

¿Cuál es el regalo más útil para el profesorado?

Algo que se use antes de dos semanas. En Navidad, eso suele significar comida y bebida. Lo más útil de todo es algo para compartir, porque el día a día en un colegio depende de todo un equipo. En ese equipo están el profesorado de apoyo, el personal de secretaría, los monitores de comedor y el conserje que arregla la calefacción.

Una lata en la sala de profesores llega a todos, y no tienes que comprar ocho regalos. Pon una nota en la tapa que diga de quién es. El miércoles la lata estará vacía.

Para una sola persona y con poco presupuesto, de 10 a 15 € es más que suficiente. El regalo solo tiene que parecer elegido con cuidado, no comprado con prisas. Basta con algo pequeño y navideño. Por ejemplo, unas cuantas tabletas de buen chocolate, o una latita de trufas para abrir en su mesa cuando termine la última clase del trimestre.

El bote de la clase: un buen regalo, no treinta pequeños

Puede que seas el delegado o la delegada de la clase, o la madre o el padre que acaba encargándose. En cualquier caso, juntar dinero entre toda la clase para un solo regalo es la opción más amable para todos. Si treinta familias gastan un poco cada una en su propio regalo, el profesor o la profesora recibe treinta cosas pequeñas. Si las familias juntan ese mismo dinero, recibe un solo regalo bueno de verdad, y una tarjeta con los nombres de toda la clase.

Lo importante es no presionar a nadie. Unas cuantas reglas mantienen el buen ambiente en el bote:

Con el dinero de toda la clase se puede comprar algo que el profesor o la profesora nunca se compraría. Esa es la gran ventaja de un bote común.

Si sobra dinero, gástalo en una lata para la sala de profesores en lugar de en una caja más grande. El profesorado de apoyo sabrá exactamente de qué clase viene la lata.

¿Qué es la regla de los 7 regalos en Navidad?

La regla de los 7 regalos es para las familias, no para los profesores. Limita cuántos regalos recibe un niño en Navidad. Cada regalo tiene una función, así que lo que hay bajo el árbol sigue un plan. Hay una versión más corta explicada en la regla de los 5 regalos. Para el profesorado, la regla es aún más sencilla. Una tarjeta y un regalo.

Empieza por quien da clase, no por los estantes de la tienda

Sabes más de lo que crees sobre quien da clase a tu hijo o hija. Sabes si toma té o café. Sabes lo que ha contado en clase, como un perro, un maratón o unas vacaciones que espera con ganas. Sabes si dejaría una lata en la sala de profesores o se la llevaría a casa sin decir nada. Con estos datos basta para elegir un regalo.

Cuéntanos cómo es y, más o menos, cuánto quieres gastar. Después, desliza entre regalos que ya encajan con esa persona. Es más fácil que una escapada con prisas a las tiendas en la última semana del trimestre. En esa escapada recorres estanterías llenas de tazas con una lista en la cabeza y solo diez minutos de zona azul por delante.

También te puede servir: ideas para el amigo invisible que la gente sí conserva y la lista de regalos de Navidad, resuelta de una sentada. Para el resto de tu lista, nuestras ideas de regalos de Navidad van persona por persona. Y si lo que quieres es dar las gracias a final de curso, en junio, el regalo de fin de curso tiene su propia página.

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