Regalos de Navidad para la familia en una tarde

Regalos de Navidad para la familia: deja para el final a quienes más quieres

· Michel Traj · 5 min de lectura

Un regalo pequeño envuelto en papel gris y atado con un lazo de ante, junto a unas tijeras doradas y un carrete de cinta, sobre una mesa de mármol.

Para la mayoría de la gente, el problema de las compras de Navidad no son las compras. El problema es el orden en que se hacen. La lista no es demasiado larga. Lo que pasa es que se intenta resolver todo en una sola noche agotadora a mediados de diciembre, cuando cada decisión se toma con prisa y muchas salen mal.

¿Cómo organizar los regalos de Navidad para toda la familia?

Apunta todos los nombres antes de mirar un solo regalo. Divide los nombres en tres grupos: las personas que conoces bien, las que conoces un poco y aquellas a las que regalas por compromiso. Después fija un presupuesto total y repártelo. Compra primero para el grupo del compromiso. Deja para el final a las personas que quieres, cuando todavía tienes tiempo para elegir bien.

Una tarde de octubre, siguiendo el orden correcto, da para más que tres noches de diciembre. Este es el orden.

Primero apunta a las personas, y nada más

Todavía no escribas regalos. Escribe nombres.

Este paso parece demasiado sencillo, pero es el que más falla. La gente empieza a mirar regalos antes de terminar de contar los nombres. Compra bien para los cuatro primeros y luego descubre que quedan once más. Para entonces, se le han acabado el presupuesto y la paciencia.

Así que apunta todos los nombres. Incluye los incómodos, como el vecino, el compañero de trabajo o la persona con la que intercambias regalos por costumbre. Todavía no te comprometes a comprarles algo a todos. Solo te aseguras de que ningún nombre te pille por sorpresa más adelante.

Divídelos en tres grupos

Grupo uno: las personas que conoces bien. Familia y amigos íntimos. Estos regalos piden más reflexión, y se la merecen. Son el motivo para empezar pronto, no para correr al final.

Grupo dos: las personas que conoces un poco. La familia política, los compañeros de trabajo, el amigo al que ves dos veces al año. Para ellos, basta con un solo dato real para elegir bien.

Grupo tres: los compromisos. Son intercambios de regalos que existen solo porque siempre han existido. Ninguna de las personas implicadas espera que el regalo le emocione.

Esta división te muestra dónde poner la atención. La mayoría de la gente reparte el esfuerzo por igual, así que el grupo uno recibe menos atención de la que debería y el grupo tres mucha más de la que nadie quería.

Fija un total y después repártelo

Decide el total antes de decidir el precio de cada regalo. Si fijas una cantidad por persona y la vas sumando, no descubres hasta enero lo que has gastado de verdad.

No hace falta repartir el dinero a partes iguales entre los grupos, y no conviene hacerlo. El grupo tres no necesita mucho. Un regalo pequeño y bonito de verdad es lo acertado, y gastar más no le alegra la Navidad a nadie.

Empieza por el grupo tres

Este paso puede parecer al revés, pero es la mejora más grande que puedes hacer.

Casi todo el mundo empieza por las personas que más le importan, porque es la parte interesante. Así, los regalos de compromiso se quedan para el final, en diciembre, cuando ya no hay tiempo. Por eso el último tercio de la lista acaba comprado a la carrera en una gasolinera.

El grupo tres también es el más fácil de resolver de una vez. Casi todo es una misma decisión, repetida. Elige un tipo de regalo que vaya bien a personas que apenas conoces y ve tachando nombres. Basta con una hora, y te quitas de encima la parte de la lista que de verdad provoca el pánico.

Después, las personas que conoces un poco

Como con cualquier persona a la que conoces poco, un regalo basado en un dato real gana a uno genérico que valdría para cualquiera. Casi siempre tienes un dato así. Quizá le guste la jardinería, le encante una serie concreta o se acabe de mudar.

Deja para el final a quienes más quieres, cuando todavía tienes tiempo

A estas alturas, casi toda la lista está hecha, el presupuesto sigue bajo control y no te persigue ninguna fecha. Es justo entonces cuando se elige bien.

Con este grupo, tómate la pregunta con calma. ¿Qué es lo que disfrutan pero no han tenido tiempo de disfrutar como es debido? ¿Qué han mencionado dos veces? ¿Cuál de sus cosas de todos los días se está desgastando poco a poco?

Dónde se atascan de verdad las listas

Las listas no se atascan en el «quién» ni en el «cuánto». Se atascan en el «qué». Sabes que quieres algo cálido y personal, por menos de 40 €, para alguien a quien le gusta cocinar. Pero tienes delante una página con diez mil artículos, ordenados según cuánta gente los ha comprado.

La tarea es reducir diez mil opciones a unas pocas buenas, y una lista en papel no puede hacerlo. Es la parte para la que creamos la app. Cuéntanos quién es la persona y cuánto quieres gastar. Después desliza entre regalos que ya le encajan, para elegir entre opciones reales.

Las fechas que conviene tener presentes

Planifica hacia atrás desde las últimas fechas de envío, no desde el 25 de diciembre. Suma unos días más para todo lo que se hace por encargo. Los pequeños artesanos tienen más trabajo que nunca justo cuando tú vas a hacer tus pedidos. Nuestra página de Navidad lleva la cuenta atrás hasta el día, con ideas de regalo para empezar tu lista.

Si terminas el grupo tres en octubre, puedes dedicar diciembre a elegir sin prisas los regalos de las personas que quieres. Hecho así, comprar los regalos de Navidad hasta resulta agradable.

¿También hacéis amigo invisible en el trabajo? Nuestra guía regalos de amigo invisible que la gente sí conserva te ayuda con ese presupuesto.

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